¡Holaaaa! Empiezo este Post diciéndoles que encontrar trabajo no ha sido fácil, nada ha sido fácil, a continuación les cuento detalladamente mi experiencia laboral, hasta el sol de hoy.
Sabemos que en todo país cuesta un mundo que te empleen si aún no tienes tus papeles en regla (visas, permisos) y Ecuador no es la excepción, sacando cuentas, he impreso casi 100 hojas de vida, y me he postulado por las web´s de empleos unas 150 veces, y envíe unos 135 correos a cuentas corporativas, ¿adivinen? Cero éxito.
Tuve muchísimas entrevistas en muchas empresas, caí en ofertas de empleo engañosas, tiendas, restaurantes y pare de contar, me cerraron muchísimas puertas, pero mis ánimos estaban altísimos, hasta que un día recibí una llamada de una aseguradora, al contarles que mi visa estaba en proceso, su respuesta fue: "Lo sentimos, su perfil es muy bueno pero no podemos emplearla sino tiene papeles". Aunque estaba preparada para recibir ese tipo de respuestas, me deprimí, porque era mi "trabajo ideal" ya que yo trabajaba en una aseguradora en Venezuela.
Luego de varios días empecé a trabajar en una tienda de cosméticos donde contratan a puras venezolanas (según ellos, porque nosotras sabemos vender y tenemos un excelente trato con el cliente) luego me dí cuenta que era una excusa, sólo contrataban a venezolanas sin papeles para explotarnos, para tratarnos mal, porque se aprovechan de nuestras necesidades, de nuestras ganas de trabajar, de ganar dinero y de salir adelante, porque eso es cierto, saben que el venezolano sale con ganas de comerse el mundo, así somos.
En esa tienda trabajaba 10 horas diarias, sin poder sentarme ni un minuto, recibiendo gritos y malos tratos delante de clientes, ahí estuve trabajando 7 días, de los cuales lloré, adivinen, 7 días.
Un día me llamaron para una entrevista, el puesto era de asistente, y tuve que mentir en esa tienda para que me dejaran ir, pude ir, realice la entrevista y al día siguiente me despidieron de la tienda, y no sabía si reír o llorar, yo pensaba que no tendría que seguir aguantando malos tratos ni humillaciones por parte de esas señoras, pero que también necesitaba trabajo, porque tenía cuentas que pagar.
Y después de tanta tormenta, de tantos intentos fallidos, de tantas puertas cerradas en mis narices, de tanto llorar y aguantar, me llamaron al día siguiente para decirme que el trabajo de la entrevista era mío, y aquí estoy, escribiendo desde mi lugar de trabajo, ya con mi visa y mi cédula (yupiiii), he ganado amistades gracias a mi empleo, venezolanos y ecuatorianos que son un verdadero amor, empecé a ver las cosas con más claridad, no dejo de extrañar ni un día, pero estar afuera es una escuela de vida, en todo el sentido, ya ustedes saben...
Nada es imposible, todo ocurre por alguna razón, Venezuela seguía siendo nuestra zona de confort, hasta que nos atrevimos a salir, y nos damos cuenta de que cuesta mucho salir adelante, de que lo que menos usamos en el exterior son nuestros títulos universitarios, postgrados y maestrías y que de lo que más hacemos uso, es de esa valentía que no sabíamos que teníamos, de ese aguante, de esa lucha constante, empezar desde cero es difícil, pero es necesario, ya luego veremos todos nuestros sacrificios muy bien recompensados.
¡Va por ustedes FAMILIA!


